• Para finiquitar una química-no-emocional bastan no más de un par de palabras. La pregunta es si esa afinidad que aparentemente existía debe disolverse por un hecho irremeadiable como el alcohol. Sinceramente no me encuentro con un gusto ajeno a esto, pues no he perdido la partida, pero tampoco la he ganado, y el hecho de dejar una neutralidad inestable en su defecto, se convierte en algo tedioso para mi agotada conclusión en lo que respecta a los mal llamados “Juegos circunstanciales”.
  • Las situaciones/personas -No obsesas- libran de pánico y albedrio. Aunque de ellas depende parte de la carnalidad del ser humano, que en su condición de animal evolutivo actúa de la manera más restringida posible para obtener la silueta que diariamente camina en su imaginación. Es la terminación de la locura para entrar a la etapa de desolación. Si navegamos en la profundidad del tema, podríamos encontrar a un voyerista en la esquina de un paradisiáco lugar.
  • Si bien me he enterado por fuentes seguras y confiables, la felicidad fué paulatinamente cumplida por parte de quién en su otro momento vivído no la tuvo. Anexo que la felicidad es momentánea y -No física- en mi caso, y parte de las cosas diminutas. Desde otra perspectiva, me molesta porque tiende a inflingir dentro de las espectativas de calidad de lo que precede en cualquier tipo de ínteres, que tuve también en el momento dado. Sinceramente ese sinismo absurdo es simple fugacidad de vacaciones, ahora espero que la tierra se trague el fuego que arde dentro de cada partícula de oxígeno que respira, no quiero solidificar más el tema en lo absoluto.